Sigamos a los magos
Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.
Como se había hecho tarde, sus discípulos se acercaron y le dijeron: "Este es un lugar desierto, y ya es muy tarde.
Despide a la gente, para que vaya a las poblaciones cercanas a comprar algo para comer".
El respondió: "Denles de comer ustedes mismos". Ellos le dijeron: "Habría que comprar pan por valor de doscientos denarios para dar de comer a todos".
Jesús preguntó: "¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan a ver". Después de averiguarlo, dijeron: "Cinco panes y dos pescados".
El les ordenó que hicieran sentar a todos en grupos, sobre la hierba verde, y la gente se sentó en grupos de cien y de cincuenta. Entonces él tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. También repartió los dos pescados entre la gente.
Todos comieron hasta saciarse, y se recogieron doce canastas llenas de sobras de pan y de restos de pescado.
Los que comieron eran cinco mil hombres.
Meditación del día
Sólo uno puede guiaros a la felicidad; el mismo que os creó por amor y con Amor en la unidad de ser Dios Uno y Trino.
Parece mentira que os dejéis engañar.
Algunos presumís de estudios universitarios, de masters; de ser listos e inteligentes, de disfrutar de la vida… y… os morís como todos.
Los Magos estudiaron la vida, y estudiándola hallaron a Dios en el pesebre de la cueva de Belén.
Y tú si sigues a los sabios en su sabiduría, adorarás a Dios Hijo en el pesebre de Su vida pobre y llena de la alegría de ser amado por sus padres María y el casto José, que le enseñó a Dios a caminar y que desea enseñarte a ti a ser como él: casto, y amando a la Madre de Dios, Su Señor; al que cuido como a un hijo.
¿Tú cuidas de que Dios camine contigo?
Sí, se que sí.
Gracias amigo, gracias amiga de Dios.
Dios camina a tu lado, como caminó al lado de los Reyes Magos, en su sabiduría de buscar a Dios para adorarle.
¡Aleluya hermanos en Cristo, Dios Hijo, del Amor!
P. Jesús
viernes, 2 de enero de 2009
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