"Misión de los setenta y dos"
Designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir él. Y les decía: -La mies es abundante y los obreros pocos; rogad pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa decid primero: "Paz a esta casa". Y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; sino, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios"-.
Es Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.
Meditación del día
Muchos vamos por delante de Dios, sobretodo los que son padres, estos van por delante de Dios, a preparar el camino del amor a Dios en sus amados hijos. ¡Qué gran aventura dejarse amar por Dios! ¡Qué gran aventura ir por delante de Dios! Dios confía en ti, padre; en ti, madre, para que yendo por delante de Él, vayáis por el camino donde Él quiere ir: A vuestros amados hijos. Preparadle una morada en su interior y aunque vuestros hijos os decepcionen, que os decepcionarán. No vais a vivir una vida que Jesús no vivió, ya sabéis que el que ama a Dios debe coger su cruz, de cada día y seguirle, así que, prepárate, que tus amados hijos van a hacerte sufrir, como tú mismo, tú misma y todos, hacemos sufrir a Dios, porque sino no hubiera tenido que morir Dios por nosotros, y lo hizo, por todos, ya que todos, también tú, has hecho y haces sufrir a Dios Uno y Trino; entonces, siendo discípulo de Cristo, sabes que, como a Él, tus hijos también van a decepcionarte y vas a sufrir por ellos, pero, tú, unido a Dios y con Cristo y por Cristo, puedes y debes ayudar a salvar a tus hijos. ¿Cómo? Primero bajando de las nubes, y pensando bien, sabrás que vas a sufrir, que no te escaparás de sufrir por tus amados hijos y sus errores, y sus fallos y pecados; por sus tentaciones no superadas, porque lo que a ellos les tienta y les hace caer, no es lo mismo que a ti, porque cada quien es distinto y por eso, no quiero yo, ni quiere Dios mismo, que te quejes, que protestes y digas que tú no harías eso, que no lo comprendes. ¡Claro que tú no harías eso, porque tú tienes otras tentaciones según tu personalidad! Satanás sabe a cada quien como tentar; tiene el Oscar como al mejor actor universal, y se monta cada historia, cada película y guión de la misma, y tus amados hijos, como tú misma, tú mismo, caen en la tentación, porque el guión es de élite y los personajes secundarios saben bien su papel, siempre ayudan a Satanás a conseguir, cada año, el Oscar a la mejor interpretación, el mejor guión, actor y película desarrollada; y sino, mira, mira como está el mundo: La mayoría, actuando en la súper producción del Maligno, en la Historia del Mundo 'Civilizado', donde tantos millones de seres humanos siguen muriendo de hambre y sed de justicia, de paz, de pan, de amor y fe.
No te quejes, y empieza ahora mismo a sonreír con Jesús. Sí, he dicho sonreír, porque se está filmando una Gran Película: La segunda venida de Cristo, en donde el mundo va a trasladarse definitivamente donde a Satanás ni le dan 'el Globo de oro': ¡nada! Nada más recibirá Satanás, porque Dios dirá basta, y se cerrarán los Cielos y los que estén dentro ya no necesitarán de películas de entretenimiento sino que vivirán por y para dejarse amar totalmente, completamente, plenamente, en el Siempre Eterno de recibir el Oscar al Sí de María que unido a la Cruz de Cristo, hicieron el mejor guión puesto en pantalla, en la pantalla del corazón de Dios Padre y Éste, les entregó todo Su amor y bendición y Ellos, Jesús y María, nos lo entregan a nosotros. Así que, olvidémonos de las películas donde regalan entradas, y compremos la entrada de nuestra alma al Cielo Eterno y en compañía de vuestros hijos; de los hijos que como tú, a veces se podrían portar mejor. ¿Cierto? ¡Cierto!
Ay…
P. Jesús
viernes, 2 de enero de 2009
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