viernes, 2 de enero de 2009

Evangelio del Martes 17 de Marzo del 2009

Perdonar siempre para ser perdonados

Entonces, se acercó Pedro a preguntarle: -Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano cuando peque contra mí? ¿Hasta siete?
Jesús le respondió: -No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Por eso el Reino de los Cielos viene a ser como un rey que quiso arreglar cuentas con sus siervos.
Puesto a hacer cuentas, le presentaron uno que le debía diez mil talentos.
Como no podía pagar, el señor mandó que fuese vendido él con su mujer y sus hijos y todo lo que tenía, y que así pagase.
Entonces el siervo, se echó a sus pies y le suplicaba: "Ten paciencia conmigo y te pagaré todo".
El señor, compadecido de aquel siervo, lo mandó soltar y le perdonó la deuda.
Al salir aquel siervo, encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándole, lo ahogaba y le decía: "Págame lo que me debes".
Su compañero, se echó a sus pies y se puso a rogarle: "Ten paciencia conmigo y te pagaré".
Pero él no quiso, sino que fue y lo hizo meter en la cárcel, hasta que pagase la deuda.
Al ver sus compañeros lo ocurrido, se disgustaron mucho y fueron a contar a su señor lo que había pasado.
Entonces su señor lo mandó llamar y le dijo: "Siervo malvado, yo te he perdonado toda la deuda porque me lo has suplicado.
¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo la he tenido de ti?"
Y su señor, irritado, lo entregó a los verdugos, hasta que pagase toda la deuda.
Del mismo modo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada uno no perdona de corazón a su hermano.

Meditación del día

Es necesario perdonar, es necesario perdonarse uno a otro, unos a otros; ¿Por qué?: porque todos cometemos errores, todos cometemos pecados y todos hacemos daño a los demás, a veces incluso sin darnos cuenta; a veces tan sólo por el tono de voz, dañamos a los demás, y ellos piensan que no los amamos; y al no sentirse amados se sienten tristes y la tristeza es la que desencadena los odios y muchos males y rencores.
Perdonar y pedir perdón, porque ninguno de vosotros es Dios; todos sois, somos, unos miserables pecadores que cometemos errores y por esos errores hay mil desgracias en el mundo y los seres humanos están perturbados por el dolor, el dolor de recibir la actuación de nuestros errores y faltas y pecados.
Tú pecas en una cosa y otro en otra.
Lo que tú necesitas que se te perdone otro no lo hace, el otro hace otra cosa por la que deberás perdonarle.
Si no sabéis perdonar, jamás habrá paz en el mundo, porque el mundo gime de dolor por los errores que comete y que no le son perdonados ni les perdonan y que no saben pedir perdón.
Sólo quien es bueno quiere perdonar.
Perdona porque Dios te perdona, y porque no siendo Dios eres también digno de que se te perdone. ¡Perdona tú también! No sea que por ti, por no dar tu perdón, el dolor de los que no has perdonado, hagan por él, por su dolor al no recibir tu perdón, más pecados y más errores en su vida, en la vida, y el mundo no avance en virtudes ni en bondad y paz, sino en dolor y más dolor y más dolor; fuente de muchos males e injusticias.
Y pide perdón, no sea que por ti, por no pedir perdón tengas rencor y peques y cometas errores por tu dolor mismo al no recibir perdón por tu injusticia. Y por ti, por no pedir perdón, el mundo esté cada vez peor por tus faltas, tus pecados, tus errores que no has pedido perdón y que llenan de rencor, de odio a los que no te han perdonado.
Y el mundo sea malo y no haya paz, amor: caridad.
Perdonad benditos de Dios, perdonad aun que no os pidan perdón, para que unidos a Dios en amor, el mundo sea cada vez mejor, y por perdonar aunque no os hayan pedido perdón habrá paz en vosotros, y no tendréis ni rencor ni odios ni penas y no pecaréis y Dios os bendecirá siempre.
Medita en el perdón y estarás muy cerca de la santificación.

P. Jesús

No hay comentarios.: