Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor
El día siguiente al sábado, muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio quitada la piedra del sepulcro.
Entonces echó a correr, llegó hasta donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, el que Jesús amaba, y les dijo: -Se han llevado al Señor del sepulcro y no sabemos dónde lo han puesto.
Salió Pedro con el otro discípulo y fueron al sepulcro.
Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó antes al sepulcro.
Se inclinó y vio allí los lienzos plegados, pero no entró.
Llegó tras él Simón Pedro, entró en el sepulcro y vio los lienzos plegados, y el sudario que había sido puesto en su cabeza, no plegado junto con los lienzos, sino aparte, todavía enrollado, en un sitio.
Entonces entró también el otro discípulo que había llegado antes al sepulcro, vio y creyó.
No entendían aún la Escritura según la cual era preciso que resucitara de entre los muertos.
Meditación del día
Siempre esa tendencia de echar la culpa a los demás… Ya Maria Magdalena hizo lo mismo: no encontró a Jesús y echo la culpa a otros. Pero no, nadie humano tenía nada que ver con la resurrección del Señor; Dios mismo Se resucitó, Él mismo se levantó de su lecho de muerte y atravesó el abismo de la muerte abriendo el camino de la Vida Eterna.
¡Aleluya! Dios nos salva. Estamos en Pascua de Resurrección. Disfruta del amor tan grande que te tiene Dios, y no vayas pregonando por ahí que te han robado a Jesús; porque Jesús fue al Padre y está en la Eucaristía. Búscalo allí y no vayas diciendo que alguien ha robado Su cuerpo, porque el cuerpo de Dios, el cuerpo humano de Dios, en Jesús, es Glorificado por la obediencia al Padre y por el Amor de los Amores.
No, no voy a reprenderte hoy, porque hoy es Pascua de Resurrección, pero mañana sí que me vas a oír, ya verás tú: ¿¡Qué es eso de decir por ahí que han robado el cuerpo de Jesús!?
Hasta mañana. Y disfruta de la alegría y del goce de la Resurrección de Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos y Hermano de los gentiles, por el derecho de ser Hijo de Dios y ser Dios el Padre de todos. Sí, de ti también.
Ay… esa fe. Esa fe… Hay que robustecerla. Seguid leyéndome, porque mi fe os da la fe. Amén.
P. Jesús
viernes, 2 de enero de 2009
Evangelio del Domingo 12 de Abril del 2009
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