viernes, 2 de enero de 2009

Evangelio del Lunes 4 de Mayo del 2009

Yo soy la puerta de las ovejas

"En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es un ladrón y un salteador.
Pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas.
A éste le abre el portero y las ovejas atienden a su voz, llama a sus propias ovejas por su nombre y las conduce fuera.
Cuando las ha sacado todas, va delante de ellas y las ovejas le siguen porque conocen su voz.
Pero a un extraño no le seguirán, sino que huirán de él porque no conocen la voz de los extraños.
Jesús les propuso esta comparación, pero ellos no entendieron qué era lo que les decía.
Entonces volvió a decir Jesús: -En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas.
Todos cuantos han venido antes que yo son ladrones y salteadores, pero las ovejas no les escucharon.
Yo soy la puerta; si alguno entra a través de mí, se salvará; y entrará y saldrá y encontrará pastos.
El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.

Meditación del día

Yo soy la puerta de las ovejas
Jesús, el Buen Pastor, es Dios, y todos conocemos a Dios, y todos los que nos hablan de Dios tienen que ser de Dios y hablar de Dios, y así todos le reconocen, le siguen porque todos conocemos a Dios. Habita en nuestro corazón y nos llena de paz. Esta es la señal: Amor y Paz.
¿Puede Dios quitar la paz? Puede que te quite la paz seguir a Dios si estás en pecado, es decir, a los pecadores les molesta seguir a Dios: Pasar por la Puerta de las ovejas, y algunos, antes de admitir sus pecados, pueden llegar a decir que los diez mandamientos no vienen de Dios porque les quita la paz oírlos nombrar, y siguen diciendo que si fueran de Dios los mandamientos de la Ley de Dios, no les quitarían la paz. Es el pecado quien quita la paz y, quien no vive en la paz, cuando oye palabras de paz que le traen la guerra a sus instintos y pasiones y concupiscencias, prefiere decir que no son de Dios porque no le dan paz.

P. Jesús

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