Aparición a los Once
Y ellos se pusieron a contar lo que había pasado en el camino, y cómo le habían reconocido en la fracción del pan.
Mientras ellos estaban hablando de estas cosas, Jesús se puso en medio y les dijo: -La paz esté con vosotros.
Se llenaron de espanto y de miedo, pensando que veían un espíritu.
Y les dijo: -¿Por qué os asustáis, y por qué admitís esos pensamientos en vuestros corazones?
Mirad mis manos y mis pies: soy yo mismo. Palpadme y comprended que un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo.
Y dicho esto, les mostró las manos y los pies.
Como no acababan de creer por la alegría y estaban llenos de admiración, les dijo: -¿Tenéis aquí algo que comer?
Entonces ellos le ofrecieron un trozo de pez asado.
Y lo tomó y se lo comió delante de ellos.
Y les dijo: -Esto es lo que os decía cuando aún estaba con vosotros: es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí.
Entonces les abrió el entendimiento para que comprendiesen las Escrituras.
Y les dijo: -Así está escrito: que el Cristo tiene que padecer y resucitar de entre los muertos al tercer día,
y que se predique en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las gentes, comenzando desde Jerusalén.
Vosotros sois testigos de estas cosas.
Meditación del día
Estaba escrito: Dios tenía que padecer y resucitar de entre los muertos al tercer día.
¿De ti, qué está escrito?
¿Qué crees que está escrito de ti?
Piensa…
Eso es… Que quien sigue a Cristo le espera la misma suerte: Dolor y resurrección. Entonces: ¿Por qué te quejas de tu Cruz? ¿Por qué quien te daña es una persona amada? ¿No crees que Dios amara a los judíos, y ellos le llevaron hasta la muerte y muerte en cruz? Sí, los amaba; entonces… Ya sabes lo que está escrito de ti: Aguanta.
P. Jesús
viernes, 2 de enero de 2009
Evangelio del Domingo 26 de abril del 2009
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