viernes, 2 de enero de 2009

Evangelio del Lunes 13 de Abril del 2009

Alegraos: No tengáis miedo

Ellas partieron al instante del sepulcro con temor y una gran alegría, y corrieron a dar la noticia a los discípulos.
De pronto Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se acercaron, abrazaron sus pies y le adoraron.
Entonces Jesús les dijo: -No tengáis miedo; id a anunciar a mis hermanos que vayan a Galilea: allí me verán.
Mientras ellas se iban, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los príncipes de los sacerdotes todo lo sucedido.
Se reunieron con los ancianos, se pusieron de acuerdo y dieron una buena suma de dinero a los soldados diciéndoles: -Tenéis que decir: "Sus discípulos han venido de noche y lo robaron mientras nosotros estábamos dormidos".
Y en el caso de que esto llegue a oídos del procurador, nosotros le calmaremos y nos encargaremos de vuestra seguridad.
Ellos aceptaron el dinero y actuaron según las instrucciones recibidas. Así se divulgó este rumor entre los judíos hasta el día de hoy.

Meditación del día

Es que María Magdalena, siendo judía, lo primero que pensó, es que alguien había robado el cuerpo del Señor; luego, por ser cristiana, se llenó de alegría y con ella, las mujeres que la acompañaban.
Dios le salió al encuentro a esta buena judía que creía ingenuamente que el cuerpo de Dios había sido robado. ¿Cómo pueden robar el cuerpo de Dios? ¿Para qué? ¿Para hacer pensar que resucitó? ¿Para qué más líos con este Hombre, si ya habían conseguido ‘quitarlo del medio’, ya se lo habían ‘cargado’: lo habían matado?
Judía tenía que ser, para no ver la realidad; hasta que su conciencia cristiana la llenó de alegría.
Comprendo a los judíos que no quieren seguir con la historia verdadera y se paró toda revelación de Dios en Jesús, pero; ¿María Magdalena?, al igual que tú: no la comprendo. Te asustas y ya vas diciendo que han robado el cuerpo de Jesús. Pareces más judío que bautizado a la fe en Cristo. ¡Tú eres cristiano! Tú recibiste con el Bautismo al mismo Dios Espíritu Santo; así que no me vengas con excusas judías; que la Historia siguió después de la Muerte de Dios mismo en la Cruz.
Ya, pero claro… Tienes tus problemas: quieres llegar a fin de mes… y aumentas tus gastos en exceso… Padeces una enfermedad… y sufres… y… ¿Qué más?
No tienes excusa para dudar así de Dios, de la Historia.
¿No me serás de esos que no te fías de lo que escribieron los apóstoles, inspirados por Dios, y te fías de otras religiones o das licencias a otras ciencias? Mira, hijo amado, hija amada; tú debes estudiar la Historia y debes aprender de ella. No sentencies como hizo la judía María Magdalena, y por miedo y por temor, vayas diciendo que Dios fue robado: ¡Nadie puede robarte a Dios! ¡Nadie!
Dices, que no estás segura… que dudas, que…
Creo que me voy a enfadar contigo. Sí, porque la fe no es para dudar de ella, sino que es para ir robusteciéndola día a día.
Y no me seas niña pequeña pensando que te han robado a Dios. ¡Que tonterías!
Dios está siempre a tu lado mirando como haces las cosas, viendo si Sus enseñanzas las pones en practica.
Y si te despistas; ya crees, como María Magdalena, que te han robado a Jesús. No, no te ha robado nadie a Dios. Quizás por ‘matarlo’: por pecar, has sido tú quien lo ha abandonado. ¿Podría ser eso? Medítalo mientras llega mañana, que voy a seguir con lo mismo: a regañarte con mucho cariño, con inmenso amor, para que puedas disfrutar de la Pascua de Resurrección.

P. Jesús

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