viernes, 2 de enero de 2009

Evangelio del Lunes 16 de marzo del 2009

Nazaret desprecia a Jesús

Y añadió: -En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su tierra. Os digo de verdad que muchas viudas había en Israel en tiempos de Elías, cuando durante tres años y seis meses se cerró el cielo y hubo gran hambre por toda la tierra; y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón.
Muchos leprosos había también en Israel en tiempo del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue curado, más que Naamán el Sirio.
Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira y se levantaron, le echaron fuera de la ciudad y lo llevaron hasta la cima del monte sobre el que estaba edificada su ciudad para despeñarle.
Pero él, pasando por medio de ellos, se marchó.

Meditación del día

¡No tengas miedo hijo de Dios! Aunque estés en la cima del monte; con Jesús en ti, puedes marchante pasando por medio de los que llamándose buenos quieren despeñarte. ¡Ten fe! Alza tu valentía y sigue caminando entre tantos que ven la santidad como un imposible y no como un medio de vida para vivir en la tierra. Deja que hablen, que murmuren e intenten despeñarte; sabes bien que no pasará nada en ti, que vives en Gracia de Dios, si Dios no lo permite. ¡Que vociferen, que murmuren, que te empujen! Tú vas a pasar por donde Dios pasó; por entre el gentío de lobos que te han acorralado a que no quieras ser santo.
Pocos, pocos hay que deseen la santidad. Sólo a uno eligió el profeta, sólo a una viuda, sólo a un leproso. ¡No todos quieren ser salvados! Muchos se conforman con pasar tiempo en el Purgatorio. Tú no. Por eso te empujan y quieren despeñarte porque haces posible lo que ellos, muchos, no quieren hacer ni quieren ver como posible: La santidad.
La santidad es posible. Hombre de fe, cree y se uno de los pocos a los que no van a despeñar de su moral.
Gracias.

P. Jesús

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