viernes, 2 de enero de 2009

Evangelio del Jueves 9 de Abril del 2009

Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos

Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin.
Durante la Cena, cuando el demonio ya había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo,
sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que él había venido de Dios y volvía a Dios,
se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura.
Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura.
Cuando se acercó a Simón Pedro, este le dijo: "¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?".
Jesús le respondió: "No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás".
"No, le dijo Pedro, ¡tú jamás me lavarás los pies a mí!". Jesús le respondió: "Si yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte".
"Entonces, Señor, le dijo Simón Pedro, ¡no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza!".
Jesús le dijo: "El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está completamente limpio. Vosotros también estáis limpios, aunque no todos".
El sabía quién lo iba a entregar, y por eso había dicho: "No todos vosotros estáis limpios".
Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo: "¿comprendéis lo que acabo de hacer con vosotros?
Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y tenéis razón, porque lo soy.
Si yo, que soy el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros.
Os he dado el ejemplo, para que hagáis lo mismo que yo hice con vosotros.

Meditación del día

Busca agua y una toalla y ve a lavar los pies de tus hermanos necesitados del agua de la Palabra de Vida Eterna y la toalla de la misericordia que debes tener con ellos.
Ah… Y no me vengas con excusas, no me vengas con quejas, porque los hijos que aman al Padre, esos, ni se quejan ni ponen excusas para cumplir con su deber.
Os falta fe.

P. Jesús

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