"Éste es mi hijo amado; escuchadlo"
Jesús se llevó a Pedro a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: -Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías-. Estaban asustados, y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: -Éste es mi Hijo amado; escuchadlo-. De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: -No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos-. Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de -resucitar de entre los muertos-. Le preguntaron: -¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?-. Les contestó él: -Elías vendrá primero y lo restablecerá todo. Ahora, ¿por qué está escrito que el Hijo del hombre tendrá que padecer mucho y ser despreciado? Os digo que Elías ya ha venido, y han hecho con él lo que han querido, como estaba escrito-.
Es Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.
Meditación del día
Jesús decide a quien se lleva. Jesús elije a quien enseñar la Gloria de Dios. Dios decide siempre, así qué; deja de ir de sabio, de inteligente y justo, porque Dios decide si eres digno de estar a su lado en los momentos que Él quiere. Tú sólo debes seguirle y él, Dios, Jesús, hace lo demás. Siempre.
P. Jesús
viernes, 2 de enero de 2009
Evangelio del Sabado 21 de Febrero
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)


No hay comentarios.:
Publicar un comentario