Nacer de agua y de Espíritu
Había entre los fariseos un hombre que se llamaba Nicodemo, judío influyente.
Éste vino a él de noche y le dijo: -Rabbí, sabemos que has venido de parte de Dios como Maestro, pues nadie puede hacer los prodigios que tú haces si Dios no está con él.
Contestó Jesús y le dijo: -En verdad, en verdad te digo que si uno no nace de lo alto no puede ver el Reino de Dios.
Nicodemo le respondió: -¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Acaso puede entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?
Jesús contestó: -En verdad, en verdad te digo que si uno no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.
Lo nacido de la carne, carne es; y lo nacido del Espíritu, espíritu es.
No te sorprendas de que te haya dicho que debéis nacer de nuevo.
El viento sopla donde quiere y oyes su voz pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu.
Meditación del día
Nacer de agua y de Espíritu
-En verdad, en verdad te digo que si uno no nace de lo alto no puede ver el Reino de Dios.
-En verdad, en verdad te digo que si uno no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.
Palabra de Dios…
Nacer de lo alto… si uno no nace del agua y del Espíritu…
Hay que tener misericordia de los que aún no han nacido del agua y del Espíritu; venido de lo alto, de Dios Espíritu Santo: esos, no saben nada del Amor de los amores; esos no viven, tienen que nacer de nuevo y para nacer hay que ser engendrados hay que pedirle a Dios Espíritu Santo que los ame a pesar de no ser por ellos conocido. El desconocido tiene que hacerse conocido e infundirles el alimento materno del Amor; el alimento que las madres dan en los cuerpos de sus hijos, para formarse sus huesos, su carne, su inteligencia misma: ¡que maravilloso es ser madre! ¡Que maravilloso es contener en si misma el nuevo cuerpo humano que como esperma se depositó en ella y fundiéndose en ella en su óvulo se hizo tú. Tú naciste de hombre y mujer. Sí, aunque seas homosexual, que sepas que si no hubiera sido por un hombre y una mujer en unión física: no hubieras nacido, no estarías vivo. Vives por causa de un hombre y una mujer: Tus padres.
Y todos tenemos vida espiritual por un hombre que es Dios y por una mujer: María: Su madre; la Madre de Dios: nuestra madre, que nos engendra en su fe de su aceptación del amor de Dios en toda Su Potencia en Ella. La Potencia de Dios sólo podía darse a una persona sin mancha, a una persona sin pecado y por eso, por nosotros, para que nosotros pudiéramos ser engendrados en Espíritu: Maria tuvo que ser preservada del Pecado original y libremente hacerse esclava de Dios y sirviente del mundo entero.
No tengas celos de María. No pienses que las ventajas que Ella tuvo, de tenerlas tú serias distinta. Mira a Eva, también las tenía y pecó: Tú hubieras pecado como Eva, por eso no pudiste ser María, porque María sólo hay una en toda generación humana. Créetelo y valóralo. Sólo María podía ser la Madre de la nueva generación que nos hermana a todos, a todos en la misma condición de la libertad que nos hace, sí queremos: hijos de Dios. Acéptalo y Dios Espíritu Santo dejará de ser un desconocido y será tu guía espiritual.
Deja que sea el Espíritu quien te guíe realmente; deja que sea Dios Espíritu Santo quien te alimente el alma, el corazón y nutra tu conciencia en la Bondad del Amor.
Hablaré mucho de la Libertad de la Bondad del amor, porque es todo lo que necesitas para nacer de nuevo en agua y espíritu.
Debes bautizarte por la libertad de que quieres ser un hombre nuevo, una mujer nueva…
Vayamos despacio.
Hasta mañana hijo, hija de Dios: hermano, hermana mía.
P. Jesús
viernes, 2 de enero de 2009
Evangelio del Lunes 20 de Abril del 2009
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)


No hay comentarios.:
Publicar un comentario