Vosotros sois testigos
Y ellos se pusieron a contar lo que había pasado en el camino, y cómo le habían reconocido en la fracción del pan.
Mientras ellos estaban hablando de estas cosas, Jesús se puso en medio y les dijo: -La paz esté con vosotros.
Se llenaron de espanto y de miedo, pensando que veían un espíritu.
Y les dijo: -¿Por qué os asustáis, y por qué admitís esos pensamientos en vuestros corazones?
Mirad mis manos y mis pies: soy yo mismo. Palpadme y comprended que un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo.
Y dicho esto, les mostró las manos y los pies.
Como no acababan de creer por la alegría y estaban llenos de admiración, les dijo: -¿Tenéis aquí algo que comer?
Entonces ellos le ofrecieron un trozo de pez asado.
Y lo tomó y se lo comió delante de ellos.
Y les dijo: -Esto es lo que os decía cuando aún estaba con vosotros: es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí.
Entonces les abrió el entendimiento para que comprendiesen las Escrituras.
Y les dijo: -Así está escrito: que el Cristo tiene que padecer y resucitar de entre los muertos al tercer día, y que se predique en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las gentes, comenzando desde Jerusalén.
Vosotros sois testigos de estas cosas.
Meditación del día
“-¿Por qué os asustáis, y por qué admitís esos pensamientos en vuestros corazones?”
Seguís admitiendo esos malos pensamientos en vuestros corazones, cada vez que dudáis de la resurrección de Dios; muerto en la Cruz para nuestra salvación. ¡No sabéis lo que hacéis! Os llenáis de pecado al dudar de Dios.
¡Con todo el amor con que nos ama Dios, y por la duda, perdiéndose este amor, y llenando el corazón de malos y vanos pensamientos! Y luego ¿qué? ¿Qué te queda si no crees en Dios? ¿Los amigos?...
Los amigos están ahí para que tú los sirvas a ellos y no para utilizarlos como sustituto de Dios. Los amigos están para que Dios vea que eres capaz de entregar el amor que recibes de Él en la Eucaristía y lo repartes lavando los pies de tus hermanos en la fe y los que van a serlo.
No queréis familias grandes, os conformáis con uno o dos amigos, que son los que necesitáis para sentiros bien con vosotros mismos. Sucedáneos de Dios, eso son para algunos los amigos.
Hay que ser amigos de todos: Hay que salir al mundo a dar la buena nueva: Dios vino al mundo: Llegó el Mesías nuestro Señor y nos Salvo. ¡Aleluya! Alegría, Dios quiere vivir en ti y contigo salir al mundo y servir a tus amigos, a los que necesitan de Dios, y ¿Quién no necesita de Dios?; ¿tú?... Sé que tú amas a Dios, lo sé, por eso das a conocer el Evangelio del día, por eso hablas con la misma voz de Dios y dices: “Amemos a María”. ¿Verdad que tú la amas, que amas a María, a la Virgen del Perdón? Ella te perdona, perdona que dejaras sólo a Dios en Su Calvario, en Su Pasión y Muerte en la Cruz. Pero María no comprende por qué ahora lo dejas sólo. Sí, lo dejas sólo: No vas a Misa, no vas a verlo en el Sagrario, te escondes con tus cosas y en tu corazón te angustias y Dios te dice nuevamente: “-¿Por qué os asustáis, y por qué admitís esos pensamientos en vuestros corazones?”
Sé, oh amado de Dios, que estás muy preocupado por tu vida, que ciertamente tienes problemas y algunos son graves, pero… ¿Sin Dios los vas a solucionar? No. No…
Medítalo; porque todo tiene solución, menos el tener una vida sin amor, y nadie puede amar al que no ama a Dios. Entonces tú, si no amas a Dios, estás destinado, estas destinada a que no te amen, porque no vive el amor de Dios en ti: ¿Entonces que harás sin amor de nadie?...
Corre…
Acepta el amor de Dios, el amor tan intenso con que Dios te ama, y pregónalo a los cuatro vientos: ¡Siéntete amada-amado por Dios! Y ríe y canta y goza de la libertad…
Y sí; los problemas también los puedes solucionar, y más teniendo a Dios y teniendo el amor de los demás que te aman por tener tú a Dios; entonces, yo tengo razón y ganamos los dos: tú y yo.
P. Jesús
viernes, 2 de enero de 2009
Evangelio del Jueves 16 de Abril del 2009
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