Muchos creyeron en él
Jesús les dijo de nuevo: -Yo me voy y me buscaréis, y moriréis en vuestro pecado; adonde yo voy vosotros no podéis venir.
Los judíos decían: -¿Es que se va a matar y por eso dice: "Adonde yo voy vosotros no podéis venir"?
Y les decía: -Vosotros sois de abajo; yo soy de arriba. Vosotros sois de este mundo; yo no soy de este mundo.
Os he dicho que moriréis en vuestros pecados, porque si no creéis que yo soy, moriréis en vuestros pecados.
Entonces le decían: -¿Tú quién eres? Jesús les respondió: -Ante todo, lo que os estoy diciendo.
Tengo muchas cosas que hablar y juzgar de vosotros, pero el que me ha enviado es veraz, y yo, lo que le he oído, eso hablo al mundo.
Ellos no entendieron que les hablaba del Padre.
Les dijo por eso Jesús: -Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que como el Padre me enseñó así hablo.
Y el que me ha enviado está conmigo; no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada.
Al decir estas cosas, muchos creyeron en él.
Meditación del día
El Espíritu Santo, halemos de Él, de Dios en toda su potencia de amor y amar y ser amado. Cuando tú amas a Dios, entras en conexión directa con Dios Espíritu Santo. Que, ¿cómo puede ser eso? Porque el amor y amar a Dios es de Dios mismo, porque nadie que no esté unido a Dios puede amarle; sólo ama a Dios quien se deja amar por Dios.
Veamos…
Enamórate de alguien; no puedes, te es del todo imposible enamorarte de alguien si no lo conoces, si no sabes nada de él o ella, absolutamente nada. Para enamorarte debes saber de esta persona, algo, o por lo menos verla u oír hablar de ella. Dejando aparte que sean cosas positivas o negativas, eso es más adelante, en el proceso del amor, pero antes, no puedes amar a quien ni has pensado jamás en él, en ella. Si no existe, si no sabes nada de ella es como si no existe, entonces, no la amas, te es imposible.
Si alguien te habla de ella, si la ves pasar un momento por delante de tu vista, si la oyes, si oyes algo de ella, pues, al saber de su existencia, entonces, el conocimiento de saber que es, puedes amarla.
Amar a Dios implica esto, que alguien te haya hablado de Él, o que la misma gracia de Dios mismo te hable de Él en tu mente, en tu corazón…
¿A quien le interesa hablar de Dios? A Dios.
Por eso, si conoces a Dios es porque Dios se ha hecho el encontradizo contigo, ya sea de pensamiento, de palabra o visualmente.
Cristo, que es Dios; Jesús es su nombre, lo vieron lo conocieron y lo mataron y nadie dijo nada, ni su Madre bendita. Otro día os diré porque no dijo nada Su Madre. Hoy te diré por qué nadie dijo nada, y, habiéndole conocido no le amaron. Nadie amó a Cristo, aparte de Su Madre, pero los demás, nadie amó a Cristo porque Dios Espíritu Santo aún no había llegado al mundo como Amor. Sí que estaba en el mundo, porque muchos profetas inspirados por Él, hablaron y escribieron la palabra de Dios, para toda generación. Pero no hay amor sin renuncia, y hasta que Dios en Jesús no demostró y no mostró su amor al mundo, hasta entonces nadie podía amar a Dios, porque Dios debía antes amar al mundo y morir para la salvación del mismo. Porque había una barrera, la barrera del pecado original y sólo Dios, con Su muerte podía unirse con sus amados hijos, nosotros, porque sólo Dios puede permitir ser amado.
Si Él, no quisiera nuestro amor, no hubiera muerto en la Cruz, no hubiera llegado a padecer tal pasión y muerte para saltar la barrera de la negación por la desobediencia de Adán y Eva. Él, Dios, obedeció. Siendo Jesús y siendo hombre verdadero, con carne real y sangre humana, padeció lo insufrible para unirse la creatura al Creador. ¿Y, por qué sólo la muerte de Dios pudo conseguir esto? ¿Por qué no sólo con una palabra suya bastara? Porque en el mundo humano, en el mundo físico, somos alma y cuerpo y el cuerpo necesito ser redimido de su muerte con la muerte de Dios física en el cuerpo físico de Jesús.
Pecó Adán y Eva, y llegó la muerte al mundo. Antes, no se tenía que morir, pero después de que ellos dos hicieron caso a Satanás que los tentó, entonces, desde después hay la muerte del cuerpo, hasta que venga Cristo a buscarnos para llevarnos con Él al Paraíso, pero mientras no pase esto, ¡que pasará! Entonces morimos y sólo por la muerte de Dios en Jesús, puede Dios darnos la vida Eterna.
La vida Eterna es la vida viviendo siempre, y, para esto, se necesita del amor, porque el amor, no es sólo los sentimentalismos del corazón, el amor es amar, es darse uno al otro y dándose uno a Dios, por amor a Él, se entrega uno a la unión con Dios y fusionándose con Dios, siendo Dios hombre y Dios verdadero, entonces la barrera de lo imposible, alzada por el pecado, es posible por la virtud de Jesús, de Dios, que muriendo en la Cruz restableció el orden del amor que es unión y entrega entre criatura y creador.
Mañana, en la meditación del Evangelio continuaré con la explicación del Amor de Dios para poder amarlo.
¡Hasta mañana!
P. Jesús
viernes, 2 de enero de 2009
Evangelio del Martes 31 de Marzo del 2009
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