viernes, 2 de enero de 2009

Evangelio del Martes 14 de Abril de 2009

¡He visto al Señor!

María estaba fuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y vio a dos ángeles de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies, donde había sido colocado el cuerpo de Jesús.
Ellos dijeron: -Mujer, ¿por qué lloras? -Se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto -les respondió.
Dicho esto, se volvió hacia atrás y vio a Jesús de pie, pero no sabía que era Jesús.
Le dijo Jesús: -Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: -Señor, si te lo has llevado tú, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré.
Jesús le dijo: -¡María! Ella, volviéndose, exclamó en hebreo: -¡"Rabbuni"! -que quiere decir: "Maestro".
Jesús le dijo: -Suéltame, que aún no he subido a mi Padre; pero vete donde están mis hermanos y diles: "Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios".
Fue María Magdalena y anunció a los discípulos: -¡He visto al Señor!, y me ha dicho estas cosas.

Meditación del día

¿Por qué Dios tuvo esta delicadeza?, que antes de subir al Padre se presentó ante la judía María Magdalena y le dijo: "Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios"
Caridad. Amor más grande no hay en el mundo ni existe en ningún lugar fuera del de Dios mismo, que nos consuela que nos instruye, que dio su vida por ti, por mí… por todos.
“Subo a mi Padre y a vuestro Padre…” Por la muerte de Jesús tenemos Madre y tenemos Padre: pertenecemos a la familia del Amor, en el Reino del Perdón y la dicha de la reconciliación; porque ni uno no ha pecado: todos pecan.
El Viernes Santo, Jesús, estando en vida, nos entrega, entregándole a Juan, a Su Madre, que desde ese día pasamos a tener madre, la misma Madre de Dios.
Y el Domingo de Pascua, después de la muerte de Jesús; Jesús, que es Dios y vivía por ser Dios: había resucitado, le dice a la judía y cristiana María Magdalena que nos dijera, como también le dio a Juan a su Madre, pues ambos: Juan y Maria Magdalena nos representan. Y dice Dios a uno que nos comparte con Su Madre y a la otra que nos comparte con Su Padre.
¡Alegría! ¿No ves…? ¡No estás sólo! ¡No estás sola! Tienes Madre, tienes Padre y tienes Hermano: El Primogénito, que comparte contigo a Sus Padres y se hace hermano tuyo y más que hermano: sirviente; te lavó los pies. Y te pide que hagas como Él; que ames a Su Madre, que ames a Su Padre y Sirvas a tus hermanos en la fe de cuidarles, de sacarles el polvo del camino de la vida… Otro día hablaré de ese camino de la vida y el camino de Vida. Hoy recuerda que tu Padre es Dios, porque Jesús siguió diciendo a la judía-cristiana María Magdalena: “a mi Dios y a vuestro Dios”.
No tienes soledad, no tienes excusa para matar o morir, para hacer sufrir o padecer, porque sí que puedes sufrir pero padecer no te es permitido, ya que tienes un Dios que murió por ti y padeció por ti los sufrimientos contraídos por tus pecados cometidos. Dios salva, Jesús te salvó.
Queda con Dios.

P. Jesús

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