Dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: "Effetá", esto es: "Ábrete". Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuánto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: "Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos"
Meditación del día
A veces no sabéis hablar porque sois sordos, y sólo habláis de lo vuestro, porque no oís. Pero hay un idioma internacional; el idioma de la fe; el idioma de olvidarte de ti; dejar de ser dios y reconocer a Jesús como lo que es: Dios y hombre verdadero, salvador del mundo entero. Tú no vas a salvarte por ti, ni vas a salvar a nadie por ti, pero hay Uno, Jesús, el Cristo, que no era sordo y sabía hablar y habló claro y fuerte, para los que siendo sordos dejen de hablar mal y oigan a Cristo en la Cruz diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Y si oyes bien, oirás como te ama Dios, y despertarás y hablarás con palabras de fe y justicia, alabando a Dios que todo lo ve. Y si te falta fe, te la da, por tu oración interior; la salida del corazón. Pídele a Dios, por Jesús, curar tu sordera y hablarás entonces palabras de fe. Amén.
Dios te quiere santo. ¿Lo sabias? ¿Eres sordo o eres necio?
P. Jesús


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