Al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la tomó de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y poseídos. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: <
Es Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.
Meditación del día
Deja que Jesús te tome de la mano y te sane. Deja que Jesús venga a visitarte; hazte amigo de un santo sacerdote y deja que esté venga a visitarte y así cuando alguien de tu familia esté enfermo, él, tu amigo sacerdote, podrá consolarlo de su dolor en la enfermedad.
¡No dejéis solos a los sacerdotes! Vosotros los necesitáis y ellos recibieron el sacramento sacerdotal porque por amor a Dios querían serviros; quieren serviros. Dejad que los sacerdotes os sirvan y os den a Dios, a través de los sacramentos y la palabra. Amén.
¡Viva los sacerdotes!
P. Jesús


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