El que cree en él no es juzgado
Igual que Moisés levantó la serpiente en el desierto, así debe ser levantado el Hijo del Hombre, para que todo el que crea tenga vida eterna en él.
Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Pues Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no es juzgado; pero quien no cree ya está juzgado, porque no cree en el nombre del Hijo Unigénito de Dios.
Éste es el juicio: que vino la luz al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra mal odia la luz y no viene a la luz, para que sus obras no le acusen. Pero el que obra según la verdad viene a la luz, para que sus obras se pongan de manifiesto, porque han sido hechas según Dios.
Meditación del día
Dios quiere luz, pide se obre siempre ante la luz, siendo luz y para el bien de los que viviendo en las tinieblas vean la luz. Y las obras de luz, son sólo las obras del que obra unido a la Luz, a Jesús; del que vive en Gracia de Dios, por cumplir Su voluntad: Los Mandamientos, usando de los sacramentos y la oración.
P. Jesús
viernes, 2 de enero de 2009
Evangelio del Domingo 22 de Marzo del 2009
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