«Cristo es nuestra paz...de los dos pueblos (Israel y gentiles) hizo uno, derribando el muro que los separaba, la enemistad.) (Ef 2,14)
Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: "¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo".
Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén.
Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías.
"En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel".
Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella,
los envió a Belén, diciéndoles: "Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje".
Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño.
Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra.
Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.
Meditación del día
Toda la Historia, todas las leyes, incluso las de la naturaleza, proclaman a Jesús de Nazaret como el rey de los judíos; y al unir los dos pueblos: Los judíos y los gentiles: Dios Jesús es el Rey del mundo entero.
Alabemos al Rey de reyes, al único rey.
Hagámosle un reinado justo. Hagámosle este mundo mejor, que Él, Dios, Jesús, el Hijo de Dios y de María Virgen, quiere construir viviendo en ti, reinando en ti; siendo tu amigo y compañero Dios.
Respétalo.
Obedécelo.
Regálale tu corazón, tu vida, tu cuerpo, para que siendo tú feliz, mientras cumples con los mandamientos y usas de los sacramentos, la oración, la mortificación, y la alegría de ser del reinado de Cristo Rey.
Dios, no quiere a los débiles, a los que todo el día buscan del placer del sexo, sin ser casados; y se afanan y roban el dinero de otros para tenerlo ellos; y mienten y calumnian e injurian y ponen enemistad entre los componentes de una misma familia, esos que degradan al otro y se hacen grandes ante si mismo. Estos son los gentiles, los que creen que van a vivir siempre y para siempre; y hacen el ridículo ante Satanás, cuando se burla de ellos, por haberle seguido a él, en su maldad.
Dios quiere a los que quieren amar y ser buenos. Dios te quiere a ti.
P. Jesús
viernes, 2 de enero de 2009
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